Plan sanitario

El servicio más importante de la asociación

La función principal de una asociación de apicultores debe girar invariablemente sobre la salud de las colmenas. Somos ganaderos, criadores de abejas y lo primero que se debe mirar siempre es el bienestar de nuestras colonias, comunicando cualquier indicio de enfermedad a la asociación, que deberá  divulgar rápidamente entre los socios las anomalías que se observen en la vida de las abejas (plagas, enfermedades, etc.) y que puedan ser perjudiciales para el conjunto de los socios, tal como figura en los estatutos de ApiGranca.

De manera obligatoria y con periodicidad anual, la asociación encarga a nuestro veterinario la redacción de un Plan Sanitario para la temporada apícola cuyo fin es  atender  a la necesidad de mejorar los rendimientos productivos de las colmenas. Para ello, cobra especial importancia la prevención y el control de las enfermedades que afectan a las abejas desde un punto de vista integral, interviniendo tanto sobre las cuestiones sanitarias como sobre aquellas relacionadas con la alimentación y el manejo de las colmenas.

Objetivos:

  • Realizar un seguimiento del estado sanitario de las colmenas integradas en la asociación.
  • Asesorar a los apicultores con el fin de mejorar las condiciones sanitarias de sus colmenas y por ende su productividad.
  • Fomentar el uso de los cuadernos de campo, así como su cumplimentación.
  • Dar formación a los apicultores con el fin de mejorar su cualificación.

Tal como ocurre en cualquier sector productivo, la alimentación constituye un pilar fundamental para el desarrollo de las colmenas. Dado que la apicultura es una ganadería extensiva, en la que las aportaciones de alimento de forma artificial son puntuales y limitadas a condiciones en que se hacen estrictamente necesarias, la correcta ubicación de los apiarios cobra un papel fundamental.
Las colmenas deben ubicarse en zonas con alto número de horas de luz, orientarse de manera que se las proteja de los vientos dominantes y evitando la humedad excesiva.

Además, se deberá tener en cuenta que la zona elegida disponga de suficientes recursos para proveer de alimento a las colmenas.
El suministro de agua también deberá estar garantizado, ya sea por fuentes cercanas o mediante la colocación de bebederos provistos de sistemas que eviten el ahogamiento de las abejas.
Una vez garantizada la alimentación, entra en juego el papel del apicultor para manejar adecuadamente las colonias, propiciando el desarrollo de las mismas con el mayor vigor posible, previniendo el desarrollo de patologías y tratándolas convenientemente si fuera el caso.
Con todo lo anterior, se logrará un incremento de los índices productivos, una mayor rentabilidad de las explotaciones y del sector apícola en general.

Medidas preventivas:

La prevención es el mejor tratamiento contra cualquier enfermedad. Así, todas las medidas encaminadas a evitar que una colmena reúna las condiciones adecuadas para el desarrollo de cualquier patología, serán bienvenidas en la lucha contra ellas.

  • La limpieza y desinfección del material es la primera de las medidas profilácticas, con ello disminuiremos considerablemente el riesgo de transmitir patologías entre los diferentes apiarios. Esta medida cobra mayor importancia cuando el material se cruza entre apiarios de diferentes apicultores, en cuyo caso, la desinfección del mismo se hace imprescindible para garantizar unas medidas higiénicas mínimas.
  • En cuanto a las cajas, cuadros y el resto de material, se deberá limpiar y desinfectar periódicamente, con el fin de disminuir la carga de esporas y bacterias que contienen. La cera, será reciclada cuando se detecte un oscurecimiento excesivo de la misma a consecuencia de un elevado número de ciclos de cría en los cuadros.
  • En los casos en que se sospeche que alguna patología haya podido ocasionar la muerte o el debilitamiento de una o varias colonias, el apicultor deberá avisar al veterinario de la asociación para que diagnostique la causa de dicha patología y determine las medidas de control necesarias para controlar el foco y evitar su dispersión y/o recidiva.
  • La renovación de los cuadros de una colmena, se realizará de forma escalonada, renovando aproximadamente 3 cuadros por cuerpo y año. Esos cuadros con cera que se retiran, se someterán aun fundido para posteriormente laminar de nuevo esa cera y completar el ciclo de reciclaje. Cuando se incorporen ceras externas a la explotación, se deberá valorar la presencia de tóxicos y/o adulteraciones de la misma.
  • Respecto al almacenaje de material usado, tal como cuadros con cera, deberá almacenarse en lugares ventilados, con luz natural y rejillas que eviten el paso de roedores.
  • Para el control de la polilla de la cera, se procederá a la congelación de los cuadros si fuera posible (-18º durante 24 horas), al uso de sustancias que impidan el desarrollo larvario de la polilla (Bacillus thurigiensis) y óxido de azufre (en lugares cerrados) entre otros.

Enfermedades de interés: ascosferosis, loque americana, loque europea, nosemosis, virus de la parálisis crónica, varroosis,

Dada la importancia de la varroosis para el sector, el RD 608/2006, establece la obligación de todos los apicultores de realizar al menos un tratamiento de sus colmenas al año contra la varroosis entre los meses de septiembre y noviembre con un tratamiento autorizado.

En invierno, enero-febrero,  se deberá valorar en función de los resultados de los test de parasitación realizados, si es conveniente o no realizar un tratamiento para comenzar la temporada con un nivel bajo de infectación.

(Entrevista  2017 a nuestro veterinario)