Quienes somos

En 1988 se crea la Asociación de Apicultores de Gran Canaria (ApiGranca) con la intención de agrupar a todos los profesionales y no profesionales del sector de la isla de Gran Canaria. Posteriormente se amplía su ámbito de actuación a nivel autonómico para dar apoyo a compañeros de otras islas, en especial, Lanzarote y Fuerteventura.

En el año 2019 hemos dado entrada como asociaciones integradas a otras organizaciones insulares, quienes manteniendo su independencia organizativa delegan la gestión de representatividad, relaciones con las administraciones públicas, gestión de seguros y subvenciones en ApiGranca. Actualmente y junto con las Asociaciones Integradas Ansite y Tenteniguada somos 200 apicultores de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, representando aproximadamente a los 2/3 de los apicultores de la provincia.

Poco más de la mitad de las explotaciones de la isla no llegan a 16 colmenas, por lo que de acuerdo al RD 209/2002 pertenecen a la categoría de autoconsumo, el 70% de los apicultores no llega a 25 colmenas.  En Canarias son contadas las explotaciones profesionales con más de 150 colmenas y  su número ronda el 2%, muy lejos del 18% a nivel nacional.

El producto principal es la miel, que apenas alcanza el 25% de la demanda interna. Le siguen de manera muy alejada la producción y venta de polen, propóleos, jalea real, cera, hidromiel, miel en panal y preparados varios.  Algunos apicultores especializados crían reinas para exportación y hay quienes prestan servicio de polinización en  cultivos varios.

La apicultura insular se ha mantenido durante generaciones por tradición familiar, añadiendo unos ingresos extras y complementarios a la economía de los agricultores isleños. La peculiaridad de la existencia de una raza autóctona, la abeja negra canaria, cuya mansedumbre y adaptación al medio mantuvo una apicultura sin apenas mantenimiento. A partir de los años 70-80 se introdujeron razas foráneas, especialmente italiana, y quizá con ella también llegaron diferentes plagas que han perturbado y puesto en peligro a la apicultura canaria.

En Gran Canaria, prácticamente todas las explotaciones están registradas legalmente y para entrar en la asociación es necesario contar con el debido registro ganadero. Las demandas principales del sector son una normativa clara de etiquetado de las mieles a nivel nacional y otra que tipifique claramente sanciones a la importación y cría de abejas distintas a la abeja negra canaria. ApiGranca se ha unido al movimiento de defensa de razas autóctonas europeas Save Local Bees.

La rentabilidad de las explotaciones es muy baja y solo persiste gracias al cariño que profesan los apicultores de la isla a las abejas. La mayoría de las explotaciones habrían desaparecido de no mediar las ayudas públicas al sector: europeas, nacionales y autonómicas. Especialmente es de reconocer y agradecer el compromiso que el Cabildo Insular de Gran Canaria mantiene con la apicultura insular a través de  diferentes líneas de actuación: subvenciones anuales a la compra de material, impartición de cursos y creación de la Escuela de Apicultura, organización del Concurso de Mieles de Gran Canaria y Marca de Calidad, Programa de laminado de cera, laboratorio de análisis, programa de cría y mejora de la raza abeja negra canaria.

Última actualización: julio 2020