Abeja Negra Canaria

Una abeja propia de Canarias
La Abeja Negra Canaria forma parte del patrimonio natural, ganadero y cultural de nuestro archipiélago. Durante siglos ha evolucionado y se ha adaptado a unas condiciones muy particulares: el aislamiento insular, la diversidad climática, los periodos de sequía y la extraordinaria variedad de floraciones que encontramos en las islas.
Esa adaptación se refleja en características muy apreciadas por los apicultores, como su mansedumbre, rusticidad, capacidad para regular la población de la colonia y buena adaptación a las condiciones ambientales de Canarias.
Pero su importancia va mucho más allá de la producción de miel. Conservar la Abeja Negra Canaria significa también proteger biodiversidad, patrimonio genético, paisaje y una actividad tradicional estrechamente ligada al medio rural de las islas.

Última actualización: agosto de 2026.


Protección en las siete islas de la raza autóctona Abeja Negra Canaria
La Abeja Negra Canaria cuenta con protección específica desde 2001 en las islas de La Palma, Lanzarote y Fuerteventura, protección que se amplió en 2014 a Gran Canaria.

Esta protección debe contemplarse, además, dentro de un marco normativo más amplio de conservación de la biodiversidad y del patrimonio genético.
El Convenio de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB), firmado por España el 13 de junio de 1992 y ratificado el 21 de diciembre de 1993, establece en su artículo 8.h) que cada Parte Contratante, en la medida de lo posible y según proceda, impedirá la introducción, controlará o erradicará aquellas especies exóticas que amenacen los ecosistemas, los hábitats o las especies.
Posteriormente, la normativa europea y estatal ha reforzado los principios de prevención frente a la introducción de poblaciones alóctonas y de protección de la biodiversidad frente a los riesgos derivados, entre otros factores, de la contaminación genética. Entre estas disposiciones se encuentran el Reglamento (UE) n.º 1143/2014, sobre la prevención y gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras, y la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.
Esta última considera expresamente el riesgo de contaminación genética como una de las posibles amenazas para la diversidad biológica y establece medidas dirigidas a impedir la introducción de poblaciones alóctonas susceptibles de alterar la pureza genética de las poblaciones autóctonas.

ApiGranca entiende y sostiene que, interpretado conjuntamente este marco normativo y atendiendo al principio de conservación del patrimonio genético autóctono, la protección de la Abeja Negra Canaria no puede limitarse exclusivamente a las cuatro islas que cuentan con una regulación sectorial específica, sino que debe alcanzar al conjunto del archipiélago canario.
En consecuencia, ApiGranca considera que la introducción, tenencia y cría en Canarias de otras razas o poblaciones de abejas melíferas susceptibles de cruzarse con la Abeja Negra Canaria resulta incompatible con la necesaria protección de la raza autóctona cuando exista riesgo de hibridación o contaminación genética.

La protección efectiva de la Abeja Negra Canaria exige, por tanto, actuar sobre el archipiélago en su conjunto. La hibridación no entiende de límites administrativos entre islas, y la introducción de material genético foráneo en cualquiera de ellas puede comprometer un patrimonio genético que pertenece a toda Canarias.

Canarias, tierra de abejas
Canarias posee una extraordinaria diversidad de polinizadores. Según el Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias, en el archipiélago se encuentran censadas numerosas especies de abejas, muchas de ellas endémicas.
La mayoría son abejas solitarias y desempeñan una función esencial en la polinización de la flora silvestre y de numerosos cultivos.
Entre los himenópteros más conocidos encontramos también al abejorro canario o abejón (Bombus canariensis), endémico del archipiélago, y a la abeja de la miel (Apis mellifera), estrechamente vinculada desde hace siglos a la historia agrícola y cultural de Canarias.

El abejorro canario

Abejorro. Fuente http://www.ipernity.com/doc/juane/11105979

El abejorro canario se caracteriza por su coloración predominantemente negra. Las hembras presentan los últimos segmentos blancos, mientras que los machos pueden mostrar pelos amarillentos en la zona anterior del tórax.
Sus poblaciones han sufrido una importante regresión y se enfrentan, entre otros factores, a la competencia de especies introducidas utilizadas comercialmente para la polinización.
Su situación constituye un buen ejemplo de la importancia de conservar los polinizadores propios de Canarias y de prevenir los efectos que pueden producir las introducciones de poblaciones foráneas en ecosistemas insulares.

Una abeja ligada a la historia de Canarias

Abejera silvestre en el Barranco del Laurel, Moya 2020.  Hasta 1837, uno de los ingresos del Ayuntamiento de Las Palmas era el producto del remate de los abejeros guaniles (silvestres, salvajes, sin dueño) de Tejeda y las sendas de los Tirajanas.

La presencia de abejas y el aprovechamiento de la miel en Canarias cuentan con referencias históricas muy antiguas.
Autores clásicos ya mencionaron la abundancia de miel en las islas y las crónicas posteriores a la conquista describen el aprovechamiento de abejeras silvestres por la población aborigen. La miel se utilizaba como alimento, con fines medicinales y también en determinadas prácticas culturales.
Durante siglos existieron incluso abejeras guaniles —silvestres, sin propietario— cuyo aprovechamiento llegó a constituir una fuente de ingresos públicos. Hasta 1837, por ejemplo, el Ayuntamiento de Las Palmas obtenía ingresos del remate de abejeros guaniles de Tejeda y de las zonas de Tirajana.

Tras la incorporación de Canarias a la Corona de Castilla se extendieron también las prácticas tradicionales de apicultura. Con el paso del tiempo y gracias al aislamiento entre islas, las poblaciones de abejas fueron adquiriendo características propias.

Es el origen de lo que hoy conocemos como Abeja Negra Canaria.

Una abeja adaptada a nuestro territorio
Su coloración oscura es probablemente su característica externa más reconocible, pero la singularidad de la Abeja Negra Canaria no se limita a su apariencia.
Su verdadero valor reside en el conjunto de características que ha adquirido durante generaciones de adaptación a las condiciones insulares.
La apicultura canaria valora especialmente su:

  • mansedumbre y facilidad de manejo;
  • adaptación al clima y a las distintas floraciones de las islas;
  • capacidad para ajustar el desarrollo de la colonia a los recursos disponibles;
  • rusticidad;
  • adaptación a periodos prolongados de escasez y sequía;
  • y buenas aptitudes productivas en las condiciones propias del archipiélago.

El problema de las importaciones de abejas foráneas

«Hay muchas clases de abejas. Las más conocidas aquí son la hispana y la italiana o amarilla. La ideal en Gran Canaria es esta última. Pero hay que tener gran cuidado en conservar la raza que se encuentra ya bastante degenerada; se impone eliminar el mestizaje que es más agresivo». (Aguayro, 1972)

La Abeja Negra Canaria ha atravesado diferentes momentos de riesgo a lo largo de su historia.
Uno de los más importantes se produjo durante el siglo XX, cuando comenzaron a introducirse en Canarias abejas procedentes del exterior.
Ya en 1942 encontramos referencias a la importación de abejas italianas en Gran Canaria con la intención de aumentar la producción. Los resultados no fueron los esperados: los cruces con las abejas locales originaron colonias con una agresividad mucho mayor, por lo que aquellas experiencias terminaron abandonándose.

A pesar de ese precedente, durante las décadas de 1970 y 1980 volvieron a importarse distintas razas y líneas de abejas europeas, entre ellas italianas, caucásicas, carniolas o Buckfast.
Aquellas introducciones tuvieron dos consecuencias especialmente importantes.

Por una parte, favorecieron la entrada y propagación de problemas sanitarios hasta entonces desconocidos.

Por otra, las abejas introducidas se cruzaron con las poblaciones locales, produciendo hibridación, agresividad y contaminación genética.

Los propios apicultores comenzaron entonces a advertir del riesgo de perder una abeja que llevaba generaciones adaptándose a las condiciones particulares de Canarias.

Los apicultores impulsan su protección.
A finales de los años ochenta comienza a organizarse buena parte del movimiento asociativo apícola de Canarias.
En 1988 se constituye la Asociación de Apicultores de Gran Canaria, ApiGranca, al mismo tiempo que en otras islas aparecen organizaciones similares.
Una de las principales reivindicaciones de estas asociaciones fue precisamente la protección de la abeja local frente a la introducción de poblaciones foráneas.
La colaboración entre las asociaciones insulares permitió conseguir algunos de los avances más importantes para la Abeja Negra Canaria.

1984 · Primeras referencias en la normativa canaria
La normativa de ayudas para la modernización de las explotaciones apícolas ya establecía en 1984 que las colmenas beneficiarias debían estar pobladas por la raza negra autóctona.
Es una de las primeras referencias expresas a nuestra abeja en la normativa canaria.

1992 · Europa reconoce a la abeja negra de Canarias
El Reglamento 1601/92 de la entonces Comunidad Económica Europea estableció una ayuda específica para:

Se concederá una ayuda para la producción de miel de calidad específica de las islas Canarias, producida por la raza autóctona de «abejas negras».
La ayuda se abonará a las asociaciones de apicultores reconocidas por las autoridades competentes en función del número de colmenas de abejas negras en explotación …
Programa de opciones específicas por la lejanía y la insularidad de las Islas Canarias, denominado inicialmente «programa Poseican» y actualmente «POSEI».

Este reconocimiento tuvo una enorme importancia.
La normativa europea no solo apoyaba económicamente la producción de miel canaria, sino que identificaba expresamente a las abejas negras como raza autóctona de Canarias.
Este reconocimiento europeo a la abeja negra canaria como raza autóctona se reafirma años más tarde, y con una redacción más clara, por medio del Reglamento (CE) N.º 1454/2001 DEL CONSEJO de 28 de junio de 2001, por el que se aprueban medidas especificas en favor de las Islas Canarias en relación con determinados productos agrícolas y por el que se deroga el Reglamento (CEE) no 1601/92 (Poseican),

  • en su considerando (15) La miel tradicional de las Islas Canarias procede de una raza autóctona de abejas bien adaptada a las condiciones locales pero escasamente productiva. Esta raza corre el riesgo de desaparecer en beneficio de las razas que garantizan más rentabilidad al apicultor. Por ello, resulta oportuno mantener la ayuda a las asociaciones de apicultores que se dedican a la producción de miel de calidad específica tradicional, actualizando el número de colmenas de abejas autóctonas subvencionables.
  • en el Artículo 17. 1. Se otorgará una ayuda para la producción de miel de calidad especifica de las Islas Canarias producida por la raza autóctona de «abejas negras».

El actual programa POSEI mantiene desde entonces una línea específica de apoyo a la producción de miel procedente de la Abeja Negra Canaria.

2001 · Protección específica
En 2001 el Gobierno de Canarias estableció medidas específicas de protección de la Abeja Negra Canaria en La Palma, Lanzarote y Fuerteventura, limitando la explotación y tenencia de otras razas de abejas con el objetivo de conservar la población autóctona.

2014 · Gran Canaria se incorpora a la protección
En 2014 esta protección se amplió también a Gran Canaria, una reivindicación histórica de ApiGranca y del sector apícola de la isla.

Una de las poblaciones de abejas más estudiadas
El aislamiento geográfico de Canarias ha despertado desde hace décadas el interés de numerosos investigadores.
Desde la visita del reconocido apidólogo austriaco Friedrich Ruttner en 1975, diferentes universidades y equipos científicos han estudiado las poblaciones de abejas de las islas mediante técnicas morfométricas y genéticas.
Universidades canarias y grupos de investigación de otras comunidades han contribuido a conocer mejor su origen, diversidad y relación con otras poblaciones de Apis mellifera.
Los estudios realizados han permitido además detectar la huella que dejaron las antiguas importaciones.
En un muestreo efectuado en Gran Canaria en 2016 para constituir un núcleo de conservación, el 71,70 % de los haplotipos analizados pertenecía al sublinaje africano atlántico AIII, característico de las poblaciones de Abeja Negra Canaria.
Al mismo tiempo, se detectaron haplotipos de otros linajes relacionados con introducciones históricas o recientes de abejas foráneas.

Estos resultados muestran dos cosas: que Gran Canaria conserva una importante diversidad genética propia y que resulta imprescindible controlar la hibridación para garantizar su conservación a largo plazo.

Del estudio científico al Prototipo Racial
Desde 2015, el Cabildo de Gran Canaria y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han desarrollado trabajos relacionados con la conservación, caracterización y selección de la Abeja Negra Canaria.
Como resultado de este proceso, en octubre de 2024 se presentó el estudio técnico:

Abeja Negra Canaria. Elaboración de un Prototipo Racial
El trabajo fue elaborado por el equipo investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria dirigido por el catedrático Anselmo Gracia Molina.
El estudio “Abeja Negra Canaria. Elaboración de un Prototipo Racial” aporta una caracterización fenotípica y morfométrica de la Abeja Negra Canaria y concluye que presenta características propias que permiten diferenciarla de otras poblaciones.
Los resultados identifican además diferencias entre las poblaciones estudiadas de Gran Canaria y La Palma, que pueden considerarse ecotipos diferenciados dentro de la población canaria.
La elaboración del Prototipo Racial supuso un paso fundamental: proporcionar una base científica y técnica sobre la que construir su programa oficial de conservación y avanzar hacia su inclusión en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España



Un paso pendiente: su inclusión en el Catálogo Oficial
Existe una diferencia importante que conviene aclarar.
La Abeja Negra Canaria aparece desde hace décadas identificada como raza autóctona en normativa europea y canaria y cuenta con medidas específicas de protección y con una línea propia dentro del programa POSEI.
Sin embargo, todavía no figura incluida formalmente en el Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España.
Para avanzar en ese procedimiento, ApiGranca elaboró durante 2025 la documentación técnica necesaria, incluyendo, entre otros documentos:

  • el Programa de Cría;
  • el protocolo de pruebas de rendimiento;
  • el Reglamento de Régimen Interno;
  • la estructura y red de criadores;
  • la documentación científica de caracterización genética y morfológica;
  • y la documentación requerida para tramitar la incorporación de la raza al Catálogo Oficial.

El expediente fue presentado ante la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias en junio de 2025.
En julio de ese mismo año, FARACAN —Federación de Asociaciones de Razas Autóctonas Canarias— admitió por unanimidad a ApiGranca como entidad federada en representación de los criadores de Abeja Negra Canaria, respaldando así el proyecto de conservación y reconocimiento de la raza.
A fecha de agosto de 2026, el procedimiento para su inclusión en el Catálogo Oficial continúa pendiente de culminación.

Un respaldo institucional cada vez mayor
La protección de la Abeja Negra Canaria cuenta también con un amplio respaldo institucional.
En 2021, el Parlamento de Canarias aprobó por unanimidad una Proposición No de Ley que instaba a reconocer las razas autóctonas canarias, su crianza, conocimiento y conservación como parte del patrimonio cultural, genético y etnológico de Canarias.
En 2023, una nueva Proposición No de Ley sobre la apicultura canaria volvió a reclamar medidas de protección de la Abeja Negra Canaria y el impulso de su reconocimiento dentro del Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España.
Y en mayo de 2026, el Cabildo de Gran Canaria aprobó una Declaración Institucional para el reconocimiento y protección de la Abeja Negra Canaria, destacando su valor biológico, genético, ecológico, agrícola y patrimonial e instando al Gobierno de Canarias a agilizar los trámites necesarios para culminar su reconocimiento oficial.

La ciencia, el sector apícola y las instituciones coinciden así en una misma necesidad: conservar una población única que forma parte del patrimonio de Canarias.

Conservación y mejora genética
Proteger una raza no significa únicamente impedir su desaparición.
También es necesario conocerla, conservar su diversidad genética, seleccionar ejemplares adecuados y facilitar que los apicultores puedan trabajar con reinas y colonias adaptadas a las condiciones locales.
En La Palma se desarrolla desde 2001 un programa de conservación de la Abeja Negra Canaria.
En Gran Canaria, los trabajos impulsados por el Cabildo y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han permitido establecer líneas de selección y comenzar, desde 2023, la entrega de reinas seleccionadas a los apicultores.
Actualmente se trabaja también para avanzar hacia un programa de cría de ámbito canario, capaz de coordinar criadores, información genealógica y genética, pruebas de rendimiento y criterios comunes de conservación y selección.

El objetivo no es crear una abeja nueva.
Es conservar y mejorar, sin perder su diversidad, la abeja que durante generaciones se ha adaptado a nuestras islas.

ApiGranca, comprometida desde 1988 con la Abeja Negra Canaria

Boletin informativo núm. 1 de 1992.

La defensa de la Abeja Negra Canaria forma parte de ApiGranca desde su nacimiento.

Nuestros Estatutos Sociales incluyen expresamente entre los fines de la Asociación:

Constituirse como asociación de criadores de raza pura de Abeja Negra Canaria.

Y también:

Estudiar, seleccionar, proteger y potenciar la raza autóctona Abeja Negra Canaria por su gran adaptación al medio, mansedumbre y productividad, e impedir, mediante los medios legales a nuestro alcance, la explotación y tenencia de otras razas que puedan perjudicarla o provocar su hibridación.

Han pasado más de tres décadas desde que los apicultores canarios comenzaron a reclamar medidas para proteger nuestra abeja.
Durante ese tiempo se han conseguido importantes avances: protección normativa, programas de conservación, investigación científica, selección de reinas, formación especializada, un Prototipo Racial, un Programa de Cría y un creciente respaldo social e institucional.
Pero el trabajo todavía no ha terminado.

 


Conservar nuestra abeja es conservar Canarias
Las mieles de Canarias son el resultado de una combinación irrepetible: nuestro clima, nuestra flora, nuestro territorio, nuestras abejas y el trabajo de nuestros apicultores y apicultoras.
La Abeja Negra Canaria pertenece a ese patrimonio.

No se trata únicamente de conservar una determinada apariencia o un nombre. Se trata de preservar una población que ha evolucionado en unas condiciones ambientales únicas y que constituye un recurso genético de enorme valor para el futuro de la apicultura.
En un contexto de cambio climático, pérdida de biodiversidad, nuevas amenazas sanitarias y creciente movimiento internacional de material biológico, las poblaciones locales bien adaptadas adquieren todavía más importancia.

Proteger la Abeja Negra Canaria es proteger biodiversidad, apicultura, agricultura, paisaje, cultura y patrimonio genético.
Es una responsabilidad que compartimos apicultores, científicos, administraciones y sociedad.
Abeja Negra Canaria. Patrimonio vivo de nuestras islas.

 

Nota: Si se desea profundizar, se pueden descargar las revistas que aparecen en el artículo haciendo clic sobre sus imágenes.

 

 

 

 

 
 
 
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