El pasado 2 de marzo de 2026, se publicó en el Tablón de Anuncios del Gobierno de Canarias la
“Resolución de la Viceconsejería de Sector Primario por la que se da publicidad a las modificaciones aplicables a partir del 1 de enero de 2026 en las medidas de apoyo a la producción agraria local incluidas en el Programa de Opciones Específicas por el Alejamiento y la Insularidad para Canarias (POSEI), establecido en virtud del artículo 3 del Reglamento (UE) nº 228/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo”.
Esta resolución recoge, entre otras, la regulación de la Acción III.10 relativa a la ayuda para la producción de miel de calidad procedente de la abeja negra canaria, una línea clave para el sector apícola del archipiélago.
La ayuda del POSEI a la abeja negra canaria: una herramienta de conservación, no de productividad
En el marco del Programa POSEI 2026, se mantiene la Acción III.10, destinada a la producción de miel de calidad procedente de la abeja negra canaria. Se trata de una línea histórica dentro de la política agraria en Canarias, vigente desde la integración del archipiélago en la Política Agraria Común (PAC) en 1992.
Sin embargo, para comprender correctamente esta ayuda es necesario aclarar su verdadera naturaleza y finalidad.
Una ayuda para conservar una raza autóctona
Aunque formalmente se presenta como una ayuda a la producción de miel, su objetivo declarado es claro: mantener el censo de la abeja negra canaria y evitar su desaparición.
Este elemento es clave. No estamos ante una ayuda orientada al mercado, sino ante una herramienta de política agraria dirigida a la conservación de un recurso zoogenético propio de Canarias.
La ayuda se concede por colmena, no por kilos de miel ni por volumen de ventas. Esto significa que la unidad subvencionada no es el producto, sino la colmena como unidad biológica, lo que refuerza su carácter de medida de conservación.
Una ayuda indirecta gestionada a través de asociaciones
Otro aspecto relevante es que esta ayuda no se concede directamente al apicultor individual, sino que se articula a través de las asociaciones de apicultores, que figuran como beneficiarias en la propia resolución.
Esto implica que:
- la solicitud se presenta de forma colectiva,
- la gestión de la ayuda depende de estructuras asociativas,
- y la correcta aplicación de los requisitos requiere mecanismos claros de control y transparencia.
Este diseño no es habitual en todas las líneas del POSEI y refuerza el papel histórico de las asociaciones en la conservación de la abeja negra, reconocido desde el propio origen del POSEI.
Una financiación mixta dentro del POSEI
La Acción III.10 cuenta con una ficha financiera anual de 765.000 euros, estructurada en:
- 539.464 € de financiación comunitaria (FEAGA)
- 225.536 € de financiación adicional (Estado/Comunidad Autónoma)
Este modelo está previsto en el marco del POSEI y permite reforzar determinadas políticas estratégicas en las regiones ultraperiféricas.
El sistema funciona con una ficha financiera cerrada, por lo que el importe real por colmena puede variar en función del número de colmenas admisibles, aplicándose un prorrateo cuando sea necesario.
Una línea singular dentro del POSEI
Si se analizan el resto de ayudas del POSEI en Canarias, se observa que la mayoría están vinculadas a parámetros productivos o de mercado:
- producción comercializada (frutas, hortalizas, huevos),
- litros transformados (vino),
- toneladas producidas o entregadas (leche, carne),
- o superficie cultivada (viñedo, forrajes, olivar, aloe).
Sin embargo, la Acción III.10 presenta una característica diferencial clara:
👉 no remunera la producción, sino la existencia de colmenas de una raza concreta.
Por ello, se sitúa más cerca de las políticas de conservación de razas autóctonas que de las ayudas agrarias productivas tradicionales.
Sobre la rentabilidad de la abeja negra canaria

En la propia resolución se menciona que la ayuda busca evitar la desaparición de la abeja negra frente a otras razas supuestamente más rentables.
Desde el sector apícola canario consideramos que esta afirmación no puede darse por válida sin matices.
La experiencia en Canarias muestra que la abeja negra:
- está plenamente adaptada a las condiciones insulares,
- ofrece estabilidad en entornos variables,
- y constituye la base de un modelo apícola sostenible.
La imagen que acompaña este texto resulta elocuente por sí misma.
La introducción de otras razas responde en muchos casos a intereses comerciales externos y no cuenta, en el contexto canario, con un respaldo técnico concluyente que justifique una mayor rentabilidad global.
El problema: una aplicación que desvirtúa la ayuda
A pesar de su diseño, en la práctica se detectan desviaciones importantes en la aplicación de esta ayuda.
- Falta de control efectivo de la raza
No se están realizando controles suficientes para verificar que las colmenas subvencionadas pertenecen realmente a la abeja negra canaria.
Esto supone un riesgo claro: que la ayuda termine beneficiando a explotaciones que no contribuyen a la conservación de la raza. - Introducción de criterios productivos
Se están aplicando requisitos como el mínimo de 8 cuadros poblados, que responden a criterios de productividad.
Este enfoque es incompatible con la naturaleza de la ayuda, ya que la conservación de la raza no depende del rendimiento de la colmena. - Tendencias hacia criterios estructurales
Algunos movimientos minoritarios en el sector defienden planteamientos orientados a priorizar el tamaño de las explotaciones, introduciendo umbrales mínimos de número de colmenas o incluso vinculando la ayuda a volúmenes de miel comercializada.
Este enfoque desplaza la ayuda hacia un modelo productivista, ajeno a su naturaleza original.
La Acción III.10 no debe seleccionar a los apicultores en función de su dimensión económica o su nivel de producción, sino garantizar la máxima implantación territorial de la abeja negra canaria, independientemente del tamaño de la explotación.
Qué debe ser esta ayuda
Para que la Acción III.10 cumpla su finalidad, es necesario reforzar su aplicación en torno a tres principios:
- Control real de la raza como requisito esencial.
- Eliminación de criterios productivos que no guardan relación con la conservación.
- Acceso amplio y territorial, sin sesgos por tamaño de explotación.
Una política clave para el futuro de Canarias
La abeja negra canaria es mucho más que un recurso productivo. Es biodiversidad, patrimonio agrario y equilibrio ecológico.
Por ello, esta ayuda debe entenderse como lo que realmente es:
una política pública de conservación de un recurso único.
La correcta aplicación de esta ayuda no es una cuestión menor ni técnica: es una decisión estratégica sobre el modelo apícola que queremos para Canarias.
Desde el sector apícola seguiremos trabajando para que esta herramienta cumpla su verdadera función: proteger y fortalecer la abeja negra canaria en todo el territorio.

