Canarias actualiza el conocimiento científico sobre sus abejas silvestres
La biodiversidad de abejas silvestres de Canarias continúa revelando nuevos datos de enorme relevancia científica y ecológica. Una reciente actualización del conocimiento sobre las abejas del archipiélago, publicada en el trabajo científico “Updated checklist of the Canary Islands wild bees (Hymenoptera: Apoidea: Anthophila) with insights into their biogeographic patterns and citizen science”, publicado en la revista científica Zootaxa (2026), ha elevado hasta 146 especies y 46 subespecies el catálogo actualmente reconocido para Canarias, incluyendo 60 especies endémicas y 42 subespecies endémicas. DOI: 10.11646/zootaxa.5802.2.3.
El estudio constituye una nueva revisión taxonómica y biogeográfica de las abejas silvestres del archipiélago y ha sido además divulgado por el proyecto Polinizadores de Canarias, dedicado a la investigación y conservación de los polinizadores insulares.
Canarias, uno de los grandes centros europeos de endemicidad de abejas
Los investigadores destacan que Canarias constituye uno de los principales centros de endemicidad de abejas de Europa y la Macaronesia. El archipiélago concentra aproximadamente el 18 % de todos los endemismos de abejas de la Unión Europea.
Muchas de estas especies presentan además distribuciones extremadamente restringidas, limitadas en ocasiones a una sola isla o incluso a hábitats muy concretos, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a amenazas como:
- pérdida y fragmentación de hábitats,
- cambio climático,
- incendios,
- agricultura intensiva,
- especies invasoras,
- contaminación,
- enfermedades o patógenos emergentes,
- y la introducción de especies o líneas genéticas foráneas que pueden alterar los equilibrios ecológicos insulares.
Un conocimiento científico en continua evolución
La nueva checklist actualiza décadas de información taxonómica y biogeográfica, incorporando nuevos registros, revisiones sistemáticas y especies descritas recientemente para el archipiélago.
En los últimos años se han seguido describiendo nuevas especies exclusivas de Canarias, especialmente dentro de grupos poco conocidos de abejas solitarias. Entre los casos recientes destacan varias especies del género Hylaeus exclusivas de islas como La Gomera, El Hierro o La Palma.
Mucho más que la abeja de la miel
Aunque socialmente suele identificarse el término “abeja” con la abeja melífera (Apis mellifera), la inmensa mayoría de las abejas son especies silvestres y solitarias que no producen miel ni forman colmenas permanentes.
Estas abejas desempeñan un papel esencial en la polinización de la flora silvestre y de numerosos cultivos agrícolas, siendo fundamentales para el mantenimiento de los ecosistemas insulares y de la biodiversidad canaria.
Conservación y equilibrio ecológico
La creciente atención científica sobre las abejas silvestres también está poniendo sobre la mesa la necesidad de compatibilizar la conservación de los polinizadores autóctonos con la gestión racional de la apicultura y de la abeja doméstica.
Diversos trabajos científicos desarrollados en ecosistemas insulares han señalado que densidades elevadas de Apis mellifera pueden generar competencia por recursos florales con polinizadores silvestres en determinados espacios naturales sensibles.
En territorios insulares con elevados niveles de endemicidad, como Canarias, parte de la comunidad científica viene planteando la necesidad de estudiar cuidadosamente las cargas apícolas ganaderas y los posibles efectos derivados de modelos de intensificación apícola sobre ecosistemas especialmente frágiles.
En este contexto, distintos investigadores defienden estrategias de gestión compatibles con la conservación de la biodiversidad y con el mantenimiento del equilibrio ecológico de los polinizadores insulares.
La posición de ApiGranca
En este contexto, la Asociación de Apicultores de Gran Canaria (ApiGranca) mantiene una posición clara en defensa de una apicultura extensiva, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, los ecosistemas insulares y el conjunto de los polinizadores silvestres de Canarias.
Esta orientación forma parte expresamente de los fines recogidos en los Estatutos Sociales de la entidad, donde se establece entre sus objetivos el “fomento del desarrollo sostenible de la apicultura en Canarias, promoviendo prácticas respetuosas con el medio ambiente, la biodiversidad, los polinizadores y los ecosistemas insulares”.
Asimismo, los estatutos de ApiGranca incorporan la promoción de acciones destinadas a la conservación de los polinizadores y de los servicios ecosistémicos asociados, así como el impulso de modelos de gestión apícola compatibles con la sostenibilidad ambiental.
La asociación defiende que el desarrollo del sector apícola en Canarias debe realizarse bajo criterios de equilibrio ecológico y sostenibilidad territorial, evitando modelos de intensificación basados exclusivamente en incrementos continuos del número de colmenas o en elevadas cargas apícolas ganaderas sobre espacios ambientalmente sensibles.
Desde esta perspectiva, ApiGranca considera necesario compatibilizar:
- la conservación de la Abeja Negra Canaria,
- el mantenimiento de una apicultura tradicional y extensiva,
- la viabilidad económica del sector,
- y la protección del conjunto de polinizadores silvestres del archipiélago.
La entidad entiende además que la apicultura desarrollada históricamente en Canarias ha formado parte del paisaje rural y de los ecosistemas insulares durante siglos, pudiendo coexistir con la conservación de la biodiversidad cuando se desarrolla bajo criterios técnicos adecuados y respetuosos con la capacidad de carga ambiental del territorio.
Un patrimonio biológico singular de Canarias
El avance del conocimiento científico sobre las abejas silvestres canarias vuelve a poner de manifiesto el extraordinario valor biológico del archipiélago y la necesidad de reforzar la investigación, el seguimiento científico y las políticas de conservación de los polinizadores.
Canarias no solo alberga una importante diversidad de abejas, sino uno de los conjuntos de especies endémicas más relevantes de Europa, muchas de ellas todavía poco conocidas para la sociedad y para la propia ciencia.
La protección de este patrimonio natural constituye un reto colectivo que exige integrar conservación, investigación científica, gestión ambiental y modelos sostenibles de desarrollo rural y apícola.

