Canarias ante la amenaza de nuevas especies invasoras

Un estudio identifica 94 especies invasoras que podrían amenazar la biodiversidad de Canarias

Una investigación internacional publicada en Diversity and Distributions analiza 823 especies exóticas y advierte de la necesidad de reforzar la prevención de nuevas invasiones biológicas. Desde ApiGranca consideramos necesario ampliar esta perspectiva a las amenazas que representan los avispones exóticos, la introducción de abejas foráneas y la transmisión de patógenos a los polinizadores silvestres.

La biodiversidad de Canarias constituye un patrimonio natural extraordinario, resultado de millones de años de evolución en condiciones de aislamiento geográfico. Sin embargo, esa singularidad también convierte a nuestros ecosistemas en especialmente vulnerables frente a la introducción de especies exóticas invasoras.

Un estudio científico publicado en 2026 en la revista internacional Diversity and Distributions, titulado Preventing Invasive Non-Native Species: A Horizon Scanning for the Canary Islands (Prevención de especies exóticas invasoras: una prospección de amenazas futuras para las Islas Canarias), identifica los organismos no autóctonos con mayor potencial para llegar al archipiélago, establecerse y provocar daños ambientales o socioeconómicos durante la próxima década.
La investigación, encabezada por Ana Clara Sampaio Franco y Emili García-Berthou, reúne a especialistas de diferentes universidades, centros de investigación e instituciones públicas, incluidos investigadores vinculados a Canarias.
El trabajo constituye una aportación importante para orientar las políticas de prevención y vigilancia, aunque también invita a reflexionar sobre determinadas amenazas que merecen una atención específica en un territorio insular como el nuestro.

823 especies analizadas y 94 amenazas ambientales prioritarias
El estudio utiliza una metodología denominada Horizon Scanning, o prospección de amenazas futuras, que permite identificar anticipadamente organismos con potencial invasor y establecer prioridades de vigilancia.
Un panel de 37 especialistas evaluó 823 especies pertenecientes a cinco grandes grupos: vertebrados terrestres, invertebrados terrestres, fauna de agua dulce, organismos marinos y plantas.
Para cada especie se analizaron tres aspectos fundamentales: su probabilidad de llegada a Canarias, su capacidad de establecimiento y las consecuencias ambientales o socioeconómicas que podría ocasionar.

Los resultados identificaron:

  • 94 especies con riesgo ambiental alto o muy alto, de las cuales 12 fueron clasificadas en la categoría de riesgo muy alto.
  • 49 especies con riesgo socioeconómico alto o muy alto, incluyendo 2 consideradas de riesgo muy alto.

Estas cifras corresponden a dos evaluaciones independientes y no deben sumarse, puesto que algunas especies aparecen en ambas categorías.

Entre las amenazas ambientales destacan especialmente reptiles, serpientes y peces de agua dulce, mientras que los insectos adquieren mayor protagonismo cuando se consideran las posibles consecuencias económicas y sociales.

¿Cuáles son las especies que más preocupan?
Entre las doce especies clasificadas con riesgo ambiental muy alto figuran varios vertebrados terrestres, como el jabalí (Sus scrofa), el zorro rojo (Vulpes vulpes), la serpiente de escalera (Zamenis scalaris), la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) y la serpiente del maíz (Pantherophis guttatus).
También aparecen aves como el miná común (Acridotheres tristis) y el miná crestado (Acridotheres cristatellus), además del gecko casero común (Hemidactylus frenatus).
En los ecosistemas acuáticos destacan especies como la tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus), el pez mosquito (Gambusia affinis) y Poecilia latipinna, capaces de alterar el equilibrio de las comunidades de agua dulce.
El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) completa la relación de especies con riesgo ambiental muy alto. Este insecto, cuya erradicación del archipiélago en 2016 recoge el estudio, constituye un ejemplo de la importancia de mantener la vigilancia incluso después de haber conseguido eliminar una plaga.
La investigación no afirma que todas estas especies vayan a establecerse en Canarias, sino que las identifica como amenazas prioritarias por la combinación de su probabilidad de introducción, establecimiento y potencial impacto.

Los daños económicos y ambientales no siempre coinciden
Una de las principales aportaciones del estudio es la evaluación independiente de los daños ambientales y socioeconómicos.
Una especie invasora puede ocasionar importantes pérdidas agrícolas sin provocar necesariamente un impacto equivalente sobre la biodiversidad silvestre. Del mismo modo, puede alterar gravemente un ecosistema natural sin generar pérdidas económicas inmediatas.
En la categoría de riesgo socioeconómico muy alto aparecen dos insectos: el picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) y el mosquito de la fiebre amarilla (Aedes aegypti).
Entre las especies clasificadas con riesgo socioeconómico alto figuran otros organismos especialmente preocupantes para las actividades agrícolas y forestales, como la mosca oriental de la fruta (Bactrocera dorsalis) y el nematodo de la madera del pino (Bursaphelenchus xylophilus).
Los investigadores destacan que las amenazas ambientales y socioeconómicas no siempre coinciden, por lo que ambas deben tenerse en cuenta a la hora de establecer prioridades de prevención y gestión.

Canarias, un territorio especialmente vulnerable
El archipiélago alberga una biodiversidad excepcional. Según los datos recogidos en la investigación, Canarias cuenta con más de 14.300 especies terrestres nativas, de las cuales aproximadamente 4.600 son endémicas, además de cerca de 7.500 especies marinas nativas.
Esta riqueza biológica es consecuencia de su aislamiento oceánico, su origen volcánico y la extraordinaria variedad de condiciones climáticas y ambientales existentes entre las islas y dentro de cada una de ellas.
Sin embargo, esas mismas características incrementan la vulnerabilidad de numerosos organismos autóctonos frente a la llegada de nuevas especies.
Los investigadores recuerdan que en Canarias ya se han registrado al menos 2.400 especies no autóctonas y que determinadas introducciones han provocado importantes alteraciones ecológicas.
La intensa actividad turística, comercial y de transporte constituye una de las principales vías potenciales de entrada de nuevos organismos.
La experiencia demuestra que, una vez establecidas, algunas especies invasoras pueden extenderse rápidamente, desplazar a las especies nativas, alterar los hábitats y generar elevados costes de control.

Los avispones exóticos: una amenaza que merece especial atención
Aunque la investigación constituye una importante aportación al conocimiento de las amenazas biológicas para Canarias, llama la atención la ausencia de un análisis específico sobre los avispones exóticos del género Vespa, cuyo avance por diferentes regiones españolas plantea riesgos para la biodiversidad y los polinizadores.

La expansión de estas especies constituye una realidad documentada.

En enero de 2026, investigadores de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) publicaron un estudio sobre la expansión de varias especies de avispones exóticos en Andalucía.
Entre ellas destacan el avispón oriental (Vespa orientalis), cuya presencia se ha extendido por numerosas provincias andaluzas, y el avispón bicolor (Vespa bicolor), identificado principalmente en Málaga y también en Granada.
Por su parte, el avispón asiático (Vespa velutina), ampliamente establecido en el norte peninsular, continúa registrando nuevas detecciones hacia el sur, mientras que Vespa soror ha sido localizada en Asturias, aunque sin evidencias de establecimiento.
La amenaza también ha alcanzado territorios insulares. En octubre de 2025, el Gobierno de las Islas Baleares confirmó la presencia del avispón oriental en Mallorca, donde fue localizado y retirado un nido. La isla también ha tenido que mantener programas de vigilancia y control de Vespa velutina.
En Canarias, esta preocupación adquirió una dimensión especialmente cercana el 21 de mayo de 2026, cuando el Gobierno autonómico confirmó la primera detección del avispón asiático en Gran Canaria, tras localizarse un nido con 93 ejemplares en Las Palmas de Gran Canaria.
La intervención de los servicios de emergencia y de la Red Canaria de Alerta Temprana de Especies Exóticas Invasoras (RedEXOS) permitió actuar sobre el foco detectado. En junio se retiró también el nido reconstruido por los ejemplares supervivientes, sin que entonces se hubiera confirmado su presencia en otros lugares del archipiélago.
Este episodio demuestra que la llegada de estos organismos a Canarias no constituye únicamente una posibilidad teórica.

Una amenaza para el conjunto de los polinizadores
El impacto ecológico de los avispones invasores no se limita a las abejas melíferas ni a las pérdidas que puedan ocasionar a las explotaciones apícolas.
Investigaciones científicas recientes han demostrado que Vespa velutina depreda sobre una amplia diversidad de artrópodos, incluidos numerosos insectos visitantes de flores.
Un trabajo publicado en 2025, basado en técnicas de identificación genética de las presas, detectó 1.449 taxones en las muestras analizadas. Entre los 50 invertebrados depredados con mayor frecuencia, 43 eran también visitantes florales, incluyendo diferentes especies de abejorros.
Estos resultados evidencian que los efectos potenciales de un depredador invasor pueden extenderse a las comunidades de insectos silvestres, con posibles consecuencias para la polinización y el funcionamiento de los ecosistemas.
Esta circunstancia adquiere especial relevancia en Canarias, donde existen numerosas especies endémicas y relaciones ecológicas desarrolladas en condiciones de aislamiento.
Resulta significativo, además, que los propios autores del estudio sobre especies invasoras reconozcan una limitación metodológica en la selección de invertebrados terrestres: una mayor representación de plagas agrícolas frente a otros organismos invasores capaces de perjudicar directamente a la biodiversidad.
Desde ApiGranca consideramos necesario que las futuras evaluaciones de riesgo incorporen expresamente las amenazas que representan los avispones exóticos para los polinizadores silvestres y las comunidades de insectos autóctonos.

La introducción de abejas foráneas: una amenaza genética y sanitaria
Existe otra cuestión de especial importancia para Canarias que, aunque queda fuera del alcance metodológico de esta investigación, merece ser considerada dentro de las estrategias generales de bioseguridad: la introducción de abejas melíferas de razas y linajes genéticos foráneos.
Estas introducciones pueden representar una doble amenaza para nuestro patrimonio natural.

La conservación genética de la abeja negra canaria
La abeja negra canaria constituye una población local de Apis mellifera que ha desarrollado características propias de adaptación a las condiciones ambientales del archipiélago.
La entrada de abejas de procedencia genética diferente y su posterior cruzamiento con las poblaciones locales pueden provocar una pérdida progresiva de su singularidad genética, comprometiendo los esfuerzos de conservación, recuperación y selección.
Este problema fue reconocido expresamente por el Gobierno de Canarias hace más de veinticinco años.
La Orden de 6 de abril de 2001, por la que se establecieron medidas especiales de protección para la conservación, recuperación y selección de la abeja negra canaria, advertía de las consecuencias de la introducción de razas foráneas y de la producción incontrolada de híbridos.
La propia disposición reconocía la dificultad de controlar los apareamientos naturales y sus consecuencias para la conservación de la población local.
Las medidas de protección se establecieron inicialmente para La Palma, Lanzarote y Fuerteventura, y fueron extendidas posteriormente a Gran Canaria mediante la Orden de 23 de abril de 2014.
Por tanto, la conservación genética de la abeja negra canaria no constituye únicamente una reivindicación del sector apícola. Se trata de un objetivo expresamente reconocido por la normativa autonómica, que exige mantener actuaciones eficaces de protección.

Un riesgo sanitario que también afecta a los polinizadores silvestres
La introducción de abejas vivas, reinas y material biológico apícola sin controles sanitarios adecuados puede facilitar la entrada y dispersión de agentes patógenos y parásitos.
Este riesgo adquiere una dimensión ambiental que trasciende la propia actividad apícola.

La investigación científica ha demostrado que determinados virus asociados a las abejas melíferas pueden circular entre diferentes especies de polinizadores, utilizando, entre otras vías, las flores que comparten durante su actividad de alimentación.
Entre estos agentes destaca el virus de las alas deformes (DWV), cuya circulación está estrechamente relacionada con la presencia del ácaro Varroa destructor en las colonias de abejas melíferas.

Un estudio publicado en septiembre de 2026 en Proceedings of the Royal Society B demostró que el control eficaz de Varroa destructor en los colmenares reducía también la presencia del virus de las alas deformes en flores y polinizadores silvestres del entorno.
Estos resultados confirman que las condiciones sanitarias de las abejas manejadas pueden influir en la exposición de otros polinizadores a determinados patógenos.
No significa que todas las introducciones de abejas foráneas transporten enfermedades ni que cualquier detección de un virus implique necesariamente enfermedad en una especie silvestre. Sin embargo, demuestra la existencia de mecanismos de transmisión que deben ser considerados en las políticas de prevención sanitaria y conservación de la biodiversidad.
Por ello, desde ApiGranca defendemos que el control del movimiento de abejas y material biológico apícola debe contemplarse desde una perspectiva más amplia que la estrictamente ganadera.

Proteger la salud de las abejas melíferas también puede contribuir a reducir los riesgos sanitarios para otros polinizadores que comparten sus hábitats.

La bioseguridad debe contemplar también la conservación genética y sanitaria
El estudio de Sampaio Franco y colaboradores se centra en especies exóticas con potencial invasor y excluye expresamente de su metodología las subespecies y los microorganismos.
Por tanto, la introducción de linajes genéticos foráneos de una especie ya presente en Canarias, como Apis mellifera, y los posibles agentes patógenos asociados a su movimiento no forman parte de su ámbito de evaluación.
Esta delimitación metodológica es comprensible, pero también evidencia la necesidad de complementar las investigaciones sobre especies invasoras con otras herramientas de conservación y prevención sanitaria.

Desde la perspectiva de ApiGranca, la protección de la biodiversidad canaria debería prestar atención conjunta a tres grandes amenazas:

  • La entrada de depredadores exóticos, especialmente avispones del género Vespa, por su posible impacto sobre las abejas melíferas, los polinizadores silvestres y otras comunidades de insectos.
  • La introducción de material genético foráneo, que puede favorecer la hibridación y comprometer la conservación de poblaciones autóctonas como la abeja negra canaria.
  • La entrada y circulación de agentes patógenos y parásitos, capaces de afectar a las poblaciones de abejas manejadas y, en determinados casos, a otros insectos silvestres.

Estas amenazas responden a mecanismos diferentes, pero comparten una característica fundamental: la prevención resulta considerablemente más eficaz que intentar revertir sus consecuencias una vez que se han producido.

Prevenir es más eficaz que actuar cuando el daño ya se ha producido
Una de las conclusiones centrales del estudio es la necesidad de anticiparse a las invasiones biológicas.
La vigilancia, la detección temprana y la respuesta rápida permiten actuar antes de que una especie alcance una expansión que haga extremadamente difícil o costosa su eliminación.
Los investigadores proponen utilizar los resultados de su evaluación para orientar las políticas de bioseguridad, establecer listas de vigilancia, mejorar los sistemas de alerta temprana y priorizar las especies que requieren estudios de riesgo más detallados.
La investigación también pone de manifiesto que las amenazas identificadas específicamente para Canarias difieren considerablemente de las recogidas en evaluaciones realizadas para el conjunto del territorio español.
Esto demuestra la importancia de contar con estudios adaptados a las características ecológicas, geográficas y climáticas del archipiélago.
No basta, por tanto, con aplicar automáticamente los criterios utilizados para otros territorios. Las singularidades de los ecosistemas insulares requieren estrategias propias de conservación y prevención.

Conservar la biodiversidad canaria exige una visión más amplia
La investigación publicada en Diversity and Distributions constituye una importante herramienta científica para anticipar futuras amenazas y orientar las decisiones de las administraciones públicas.
Sus resultados permiten identificar especies que merecen especial vigilancia y recuerdan que la prevención constituye una de las medidas más eficaces para conservar la extraordinaria riqueza biológica de Canarias.
Desde ApiGranca valoramos positivamente esta aportación, pero consideramos necesario que las estrategias de conservación incorporen también otros riesgos que afectan a los ecosistemas insulares y que no siempre quedan suficientemente representados en los estudios generales sobre especies invasoras.
La expansión de avispones exóticos, la introducción de razas de abejas foráneas y la circulación de patógenos entre insectos manejados y silvestres son cuestiones que merecen una atención científica y administrativa específica.
La protección de nuestra biodiversidad exige comprender que las especies no viven de manera aislada, sino que forman parte de comunidades ecológicas complejas, en las que las alteraciones pueden repercutir mucho más allá del organismo inicialmente afectado.

Prevenir nuevas invasiones biológicas, preservar la identidad genética de las poblaciones autóctonas y reforzar las garantías sanitarias son objetivos complementarios de una misma responsabilidad: conservar el extraordinario patrimonio natural de Canarias para las generaciones futuras.


Fuentes y referencias

Estudio principal
Sampaio Franco, A. C., Muniz, C. M., Carrete, M., y colaboradores (2026). Preventing Invasive Non-Native Species: A Horizon Scanning for the Canary Islands. Diversity and Distributions, 32, e70248.
https://doi.org/10.1111/ddi.70248

Expansión de avispones invasores
Estación Biológica de Doñana (CSIC). (27 de enero de 2026). Un estudio de la Estación Biológica de Doñana alerta sobre la expansión de especies de avispas invasoras en Andalucía. https://delegacion.andalucia.csic.es/un-estudio-de-la-ebd-csic-alerta-sobre-la-expansion-de-especies-de-avispas-invasoras-en-andalucia/
Gobierno de Canarias, RedEXOS. (21 de mayo de 2026). El Gobierno de Canarias confirma la primera detección de avispa asiática en el archipiélago.
Gobierno de las Islas Baleares. (23 de octubre de 2025). El Govern confirma la presencia de la avispa oriental en Mallorca.
Broad ecological threats of an invasive hornet revealed through a deep sequencing approach. (2025). Investigación sobre la diversidad de presas de Vespa velutina.
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40037968/

Conservación de la abeja negra canaria
Gobierno de Canarias. Orden de 6 de abril de 2001, por la que se establecen medidas especiales de protección para la conservación, recuperación y selección de la abeja negra canaria. BOC n.º 49, de 20 de abril de 2001.
Gobierno de Canarias. Orden de 23 de abril de 2014, por la que se extienden a Gran Canaria las medidas especiales de protección de la abeja negra canaria. BOC n.º 86, de 6 de mayo de 2014.

Sanidad y polinizadores silvestres
Deutsch, K. R., y colaboradores. (2026). Controlling Varroa destructor infestations in managed honeybee colonies limits virus spillover into wild pollinator communities. Proceedings of the Royal Society B.
https://doi.org/10.1098/rspb.2026.0321


Artículo elaborado por ApiGranca a partir de la investigación científica citada, incorporando una valoración propia sobre los riesgos que representan los avispones exóticos, la introducción de abejas foráneas y la transmisión de agentes patógenos para la biodiversidad canaria.

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