Controlar la varroa también contribuye a proteger a los polinizadores silvestres
Un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B relaciona un mejor control de varroa en los colmenares con una menor presencia del virus de las alas deformadas en abejorros y otros insectos polinizadores del entorno.
El control de Varroa destructor es una de las principales responsabilidades sanitarias de la actividad apícola. Este ácaro debilita a las abejas y favorece la transmisión de virus que pueden comprometer la supervivencia de las colonias. Una investigación publicada en 2026 aporta una razón adicional para mantenerlo bajo control: sus beneficios pueden extenderse a los polinizadores silvestres que comparten las flores con las abejas de la miel.
El trabajo, realizado por investigadores de las universidades de Cornell, Florida y Arkansas en Little Rock, estudió 27 colmenares del estado de Nueva York, con muestreos efectuados entre septiembre y octubre de 2020. El equipo analizó el virus de las alas deformadas —conocido como DWV por sus siglas en inglés— en muestras de 108 colonias, 836 polinizadores silvestres y 342 muestras florales.
Menos varroa, menor carga viral
Los investigadores compararon colmenares situados por encima y por debajo de una infestación media de tres ácaros por cada cien abejas adultas. Este umbral respondía a las recomendaciones de manejo para el final del verano en el contexto del estudio; no debe interpretarse como un límite universal aplicable a cualquier territorio o época del año.
Las abejas de los colmenares situados por debajo de ese umbral presentaron cargas del virus de las alas deformadas más de cien veces inferiores a las de los colmenares que lo superaban.
Las diferencias también se observaron en algunos polinizadores silvestres del entorno:
- En los abejorros, la prevalencia estimada del virus pasó del 79,8 % al 48,4 %, una reducción relativa cercana al 39 %.
- En las abejas silvestres de la familia Halictidae, la reducción relativa fue del 77 %.
- En los sírfidos de la subfamilia Syrphinae, moscas que también participan en la polinización, alcanzó el 85 %.
Estas cifras corresponden a grupos concretos y no deben generalizarse a todos los polinizadores.
Las flores, un posible puente de transmisión
Varroa no necesita parasitar a los polinizadores silvestres para contribuir indirectamente a su exposición a virus. Al favorecer cargas virales elevadas en las abejas de la miel, puede aumentar la presencia de estos agentes en los recursos florales que utilizan distintas especies.
El estudio detectó material genético del DWV en el 26 % de las muestras florales analizadas. Su presencia fue mayor donde las flores recibían más visitas de abejas de la miel y disminuyó con la distancia al colmenar.
En los colmenares con menor infestación de varroa, la prevalencia estimada del virus en flores fue un 37 % inferior. No obstante, esta diferencia no alcanzó significación estadística, por lo que debe interpretarse como una tendencia que requiere más investigación.
Qué demuestra y qué queda por conocer
Los resultados aportan evidencias coherentes con una menor circulación del virus cuando varroa se mantiene bajo control. Sin embargo, el trabajo comparó colmenares con diferentes niveles de infestación: no fue un ensayo que asignara tratamientos al azar ni evaluó qué medicamento resulta más eficaz.
Además, detectar material genético viral demuestra presencia o exposición, pero no acredita necesariamente una infección activa, daños clínicos o una reducción de las poblaciones silvestres. Los propios autores señalan que es necesario seguir investigando estos efectos.
Una responsabilidad compartida con la biodiversidad
Para la apicultura canaria, el estudio refuerza una idea fundamental: la sanidad de las colmenas forma parte del cuidado del entorno. La protección de nuestra abeja negra canaria y la conservación de los polinizadores silvestres comparten la necesidad de reducir los riesgos sanitarios.
Desde ApiGranca, estos resultados respaldan la importancia del seguimiento de la infestación, la planificación sanitaria y la comprobación de la eficacia de las medidas de control, con asesoramiento veterinario. También invitan a considerar el entorno y la sensibilidad de los hábitats al planificar los asentamientos apícolas.
Aunque los porcentajes obtenidos en Nueva York no pueden trasladarse directamente a Canarias, el mensaje es relevante: mantener colmenas sanas puede contribuir a reducir la exposición de otros polinizadores a patógenos compartidos. El control responsable de varroa beneficia a la actividad apícola y puede ayudar a proteger la biodiversidad.
Fuente: Deutsch, K. R. et al. (2026). Controlling Varroa destructor infestations in managed honeybee colonies limits virus spillover into wild pollinator communities. Proceedings of the Royal Society B, 293, 20260321. Consultar el estudio original.
