Mientras el ICIA y la Consejería acompañan activamente el reconocimiento del lobito herreño, el expediente de la Abeja Negra Canaria, elaborado por el Cabildo de Gran Canaria, la ULPGC y ApiGranca, permanece sin avances conocidos desde junio de 2025.
Desde ApiGranca celebramos sinceramente el apoyo que el Gobierno de Canarias está prestando a la Asociación para la Recuperación del Lobo Herreño (Amilobo) para culminar el reconocimiento oficial del lobito herreño como raza autóctona.

Según ha informado recientemente la propia Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, el consejero Narvay Quintero, junto al director general de Ganadería, Andrés Díaz Matoso, y responsables técnicos del departamento, han mantenido una reunión con Amilobo para revisar la documentación, coordinar los siguientes pasos y determinar en qué ámbitos puede prestar apoyo técnico el Gobierno de Canarias.
El consejero manifestó que «vamos a colaborar para que el expediente avance con las máximas garantías» y destacó que el reconocimiento oficial supondría «un gran avance para proteger un patrimonio genético, ganadero y cultural». Por su parte, el director general de Ganadería afirmó que «la conservación de las razas autóctonas forma parte de la estrategia del Gobierno de Canarias para proteger la biodiversidad ganadera del Archipiélago y preservar recursos genéticos vinculados a nuestra historia».
Nos alegramos sinceramente de estas declaraciones y compartimos plenamente esa visión.
¿Por qué el Gobierno de Canarias acompaña al lobito herreño y deja sola a la Abeja Negra Canaria?
Precisamente por ello, resulta inevitable preguntarse por qué ese mismo acompañamiento institucional no se ha producido con la Abeja Negra Canaria.
En el caso del lobito herreño, la propia Consejería, a través del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), ha desarrollado los trabajos técnicos necesarios y acompaña activamente a la asociación de criadores en el proceso de reconocimiento.
Sin embargo, en el caso de la Abeja Negra Canaria, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria no ha asumido ni liderado los trabajos técnicos y gestión política necesarios para su reconocimiento. Han sido el Cabildo de Gran Canaria, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y ApiGranca, junto con el propio sector apícola, quienes han impulsado prácticamente en solitario la caracterización racial, la elaboración del programa de cría, la redacción de la documentación técnica y la tramitación del expediente para la inclusión de la raza en el Catálogo Oficial de Razas de España.
Mientras en el caso del lobito herreño y, según nos consta, también en el de otras razas autóctonas canarias, es la propia Consejería, a través del ICIA y de sus servicios técnicos, la que desarrolla los trabajos científicos y acompaña a las asociaciones de criadores en los procesos de reconocimiento y conservación, en el caso de la Abeja Negra Canaria ha sido el propio sector apícola quien, junto al Cabildo de Gran Canaria y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha tenido que asumir unas funciones que, en buena medida, corresponderían a la propia Administración.
Todo este trabajo fue entregado a la Dirección General de Ganadería en junio de 2025. Un año después, no se conocen avances significativos en un expediente que continúa pendiente, mientras los apicultores seguimos esperando el mismo compromiso institucional que el Gobierno de Canarias reivindica y ofrece para otras razas autóctonas del Archipiélago.
Paradójicamente, mientras la Consejería destaca públicamente la necesidad de proteger el patrimonio genético canario y acompaña activamente otros procesos de reconocimiento, los apicultores hemos tenido que asumir prácticamente en solitario la conservación y defensa de la Abeja Negra Canaria.
Más preocupante aún resulta comprobar que, en el reciente procedimiento judicial relacionado con la posible introducción de razas foráneas en El Hierro, la respuesta de la Dirección General de Ganadería se limitó a indicar que no constaban movimientos registrados de abejas foráneas hacia la isla. Sin embargo, la cuestión de fondo no es únicamente la existencia de registros administrativos, sino la evolución real de la composición racial de la cabaña apícola herreña. Los datos oficiales muestran que El Hierro presenta actualmente el menor porcentaje de Abeja Negra Canaria de todo el Archipiélago, con apenas un 53 % de colmenas clasificadas como ANC y una presencia superior al 40 % de híbridos y otras líneas genéticas. Resulta difícil comprender que, ante una evolución tan singular respecto al resto de Canarias, no se haya promovido una evaluación específica sobre las causas de esta transformación y sus implicaciones para la conservación del patrimonio genético canario.
No cuestionamos el trabajo realizado para apoyar al lobito herreño. Todo lo contrario. Creemos que ese es precisamente el camino.
La pregunta es otra.
Si la conservación de las razas autóctonas forma parte de la estrategia del Gobierno de Canarias, ¿por qué la Abeja Negra Canaria sigue esperando el mismo compromiso institucional?
Porque la protección de nuestro patrimonio genético no puede descansar exclusivamente sobre los hombros de los apicultores.
La Abeja Negra Canaria merece el mismo respaldo, la misma implicación técnica y el mismo compromiso político que cualquier otra raza autóctona de Canarias.

