El salto de Aethina tumida en Italia enciende la alerta en Canarias

Pequeño escarabajo de la colmena: el salto a Italia central obliga a reforzar la protección sanitaria de Canarias

El foco detectado en Gaeta se originó por un traslado ilegal de colmenas desde Calabria. El caso demuestra que una sola ruptura de la trazabilidad puede transportar Aethina tumida cientos de kilómetros y pone de relieve el riesgo que entraña la entrada de abejas foráneas sin suficientes garantías sanitarias.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha pedido mantener un nivel elevado de alerta frente al pequeño escarabajo de la colmena, Aethina tumida, después de que Italia notificara un foco en Gaeta, en la región del Lacio. Se trata de la primera detección confirmada en la Italia peninsular fuera de Calabria desde que el parásito apareció en el país en 2014.

El episodio resulta especialmente preocupante porque no fue consecuencia de una lenta expansión natural. La investigación epidemiológica determinó que estaba relacionado con un movimiento ilegal de material apícola procedente de Calabria, donde el escarabajo se encuentra establecido. El caso muestra con claridad que las restricciones territoriales pierden eficacia cuando se trasladan colmenas, enjambres o material usado al margen de los controles oficiales.

De Calabria a la región del Lacio
El 30 de mayo de 2026, un apicultor trasladó desde Vazzano, en la provincia calabresa de Vibo Valentia, 19 colmenas vacías y un enjambre hasta Gaeta, a varios cientos de kilómetros de distancia. Al día siguiente se localizaron tres ejemplares adultos de Aethina tumida. La colonia afectada fue sacrificada y las colmenas relacionadas con el envío fueron destruidas.

Los análisis genéticos reforzaron la conexión epidemiológica: la secuencia estudiada coincidía con la del aislamiento detectado en Calabria en 2014. Las autoridades italianas establecieron zonas restringidas, vigilancia adicional y limitaciones a los movimientos de abejas y material apícola.

Italia detectó por primera vez el pequeño escarabajo de la colmena en septiembre de 2014, en Calabria. Desde entonces ha conseguido mantenerse y hacerse endémico en las provincias de Reggio Calabria y Vibo Valentia. Sicilia había logrado erradicar focos anteriores, pero en octubre de 2024 se encontraron nuevas infestaciones en la provincia de Mesina. Durante 2025 se declararon 19 focos en Italia —16 en Sicilia y tres en Calabria— y en abril de 2026 se notificó otro apiario afectado en Sicilia. El foco de Gaeta añade ahora la región del Lacio al mapa de vigilancia de 2026. El Ministerio español advierte de que la falta de control de una introducción puntual puede permitir que el parásito se establezca y termine convirtiéndose en endémico. Por ello recomienda extremar la bioseguridad en los intercambios apícolas, especialmente cuando intervengan territorios afectados o próximos a ellos, y comunicar inmediatamente cualquier sospecha a los servicios veterinarios oficiales.

¿Qué daños causa el pequeño escarabajo?
Aethina tumida es un coleóptero originario del África subsahariana que parasita las colonias de abejas. Los adultos se refugian en grietas, rincones y zonas oscuras de la colmena, mientras que las larvas se alimentan de la cría, el polen y la miel y excavan galerías en los panales.

Sus excrementos provocan la fermentación de la miel. En las infestaciones avanzadas pueden observarse miel alterada, burbujas, pérdidas de líquido y un olor desagradable que suele compararse con el de la fruta podrida. La degradación de los panales y de las reservas puede terminar provocando el abandono de la colmena, el debilitamiento de la colonia e incluso su pérdida completa.

Su detección temprana no siempre es sencilla. Los escarabajos adultos rehúyen la luz y se esconden rápidamente durante la inspección, mientras que algunas larvas pueden permanecer ocultas entre las estructuras de la colmena. Cuando la infestación resulta evidente, el parásito puede haber completado ya una parte importante de su ciclo.

Además del daño directo, se ha comprobado que el escarabajo puede transportar microorganismos asociados a enfermedades de las abejas, entre ellos Paenibacillus larvae, agente de la loque americana, y diferentes virus apícolas.

El comercio y los movimientos de colmenas, principales vías de dispersión
El pequeño escarabajo puede desplazarse volando, pero sus grandes saltos entre regiones y continentes están vinculados sobre todo a la actividad humana. Entre las vías de riesgo figuran el transporte de colonias infestadas, enjambres, reinas y abejas acompañantes, colmenas usadas, cera, panales y otros productos apícolas. También puede desplazarse con tierra adherida a mercancías o embalajes y, en determinadas circunstancias, con frutas y otros productos vegetales.

El caso de Gaeta constituye un ejemplo casi didáctico: bastó el traslado ilegal de un pequeño lote de material apícola desde una zona afectada para llevar el parásito hasta el centro de Italia. La barrera geográfica no falló; fue anulada por una actuación humana.

España no ha detectado hasta ahora Aethina tumida en su territorio. Sin embargo, el programa nacional de vigilancia considera factores específicos de riesgo la recepción de reinas procedentes de terceros países y la proximidad de los apiarios a puertos y aeropuertos. Esas explotaciones deben ser objeto de una vigilancia reforzada.

La normativa europea limita las importaciones de material apícola y establece controles sanitarios destinados específicamente a impedir la entrada de Aethina tumida y de los ácaros del género Tropilaelaps. En el caso de las reinas importadas desde terceros países, el material acompañante debe someterse a controles oficiales y exámenes laboratoriales. El cumplimiento documental no es, por tanto, un trámite administrativo: constituye una barrera sanitaria esencial.

Una especie con capacidad para seguir expandiéndose
Un estudio científico publicado en mayo de 2026 analizó la posible distribución mundial de Aethina tumida mediante dos modelos ecológicos, MaxEnt y CLIMEX. Ambos identificaron amplias zonas climáticamente favorables en Sudamérica, África meridional y el sur de Asia. Las proyecciones también señalan que el cambio climático puede facilitar nuevas expansiones, incluidas áreas de Europa en las que la abeja melífera está ampliamente distribuida.

Los autores destacan que la precipitación anual y las temperaturas de los trimestres más cálido y más frío son factores decisivos para la distribución del escarabajo. El modelo CLIMEX proyecta, además, un aumento considerable de las superficies moderada o marginalmente adecuadas bajo distintos escenarios climáticos futuros.

Estos modelos no constituyen un pronóstico específico para cada isla de Canarias y no permiten afirmar que todo el archipiélago presente el mismo grado de idoneidad. No obstante, sí aportan una advertencia relevante: Aethina tumida puede desarrollarse en numerosas regiones tropicales y subtropicales, ya está presente en Sudamérica y dispone de una enorme población hospedadora allí donde se cría Apis mellifera. La existencia de condiciones ambientales potencialmente favorables adquiere verdadera importancia cuando se combina con una vía de entrada creada por el ser humano.

Canarias no puede permitirse importaciones sin trazabilidad
La insularidad constituye una ventaja sanitaria únicamente mientras se controle lo que entra. Una partida de reinas con sus abejas acompañantes, un enjambre, una colonia o una colmena usada introducidos sin autorización y sin documentación pueden franquear en horas una barrera marítima que el parásito difícilmente atravesaría por sí solo.

En Canarias, la entrada irregular de abejas foráneas no supone solamente un problema genético para la conservación de la abeja negra canaria. También puede introducir parásitos y patógenos ausentes del archipiélago. La protección sanitaria y la protección de la población apícola local son, por tanto, dos dimensiones de un mismo problema.

Las administraciones canarias reconocen el valor de la abeja negra local y mantienen líneas de apoyo dirigidas a evitar su desaparición frente a razas y líneas comerciales más productivas. La Unión Europea también ha subrayado la necesidad de conservar los ecotipos de abejas adaptados a cada territorio como parte de la defensa frente a enfermedades, parásitos y especies invasoras.

Una introducción de Aethina tumida afectaría a las explotaciones profesionales y de autoconsumo, pero también tendría consecuencias sobre la polinización agrícola, las poblaciones de abejas de vida libre y los programas de conservación de la abeja negra canaria. Una vez establecido en el suelo y disperso entre numerosos apiarios, su control sería mucho más difícil y costoso que impedir su entrada.

Buckfast: una denominación genética no es una garantía sanitaria
Las abejas comercializadas como Buckfast no constituyen una raza geográfica pura. Son el resultado de un programa histórico de selección y cruzamiento iniciado a comienzos del siglo XX. Su base fundacional incluyó abejas italianas —Apis mellifera ligustica— y posteriormente otras subespecies y poblaciones apícolas.

Por ello, la etiqueta “Buckfast” no identifica por sí sola un país de origen y tampoco acredita el estado sanitario de una reina o de una colonia. Dos abejas vendidas bajo esa denominación pueden proceder de criadores, países y circuitos comerciales completamente diferentes.

El riesgo no deriva del nombre Buckfast, sino de la procedencia real de los animales, de su trazabilidad, de las garantías sanitarias aportadas y del material que viaje con ellos. Cuando una línea comercializada como Buckfast procede de Sudamérica, de una zona afectada o de un origen que no puede demostrarse documentalmente, debe aplicarse el máximo nivel de precaución.

El pequeño escarabajo ya se encuentra en Sudamérica. Su primer registro confirmado en el continente se produjo en Brasil en 2015 y desde entonces se ha documentado su proceso de invasión en América Latina. Por tanto, cualquier movimiento de abejas o material apícola desde territorios donde el parásito está presente exige controles oficiales estrictos; una declaración verbal sobre la raza o la línea genética nunca puede sustituir al certificado sanitario y a la trazabilidad.

No existen en las fuentes examinadas datos que permitan afirmar que todas —ni siquiera la mayoría— de las Buckfast presentes en Canarias procedan de Sudamérica. Lo que sí puede afirmarse es que una abeja anunciada como Buckfast podría tener cualquier procedencia comercial y que, si ha entrado sin autorización o sin garantías sanitarias verificables, representa una vía de riesgo que debe ser investigada.

Qué debe reforzarse en Canarias
La experiencia italiana aconseja actuar antes de que aparezca el primer foco. Esto implica aplicar tolerancia cero a la entrada clandestina de reinas, enjambres y colonias; comprobar la trazabilidad del material genético foráneo ya presente; reforzar la vigilancia de los apiarios próximos a puertos y aeropuertos; inspeccionar especialmente las explotaciones que hayan recibido reinas o material del exterior; y formar a apicultores y veterinarios para reconocer los signos iniciales de la infestación.

También resulta necesario controlar las colmenas usadas, la cera, los panales y los utensilios importados. Una colmena aparentemente vacía puede transportar adultos ocultos entre sus grietas, como demuestra el envío que originó el foco de Gaeta.

Ante la presencia de pequeños escarabajos oscuros, larvas en los panales, miel fermentada, olores anómalos o abandono inexplicable de una colonia, no debe trasladarse material ni intentar resolver el problema mediante movimientos a otros apiarios. La sospecha debe comunicarse inmediatamente a los servicios veterinarios oficiales.

La lección de Italia
Italia lleva más de una década intentando contener el pequeño escarabajo de la colmena. A pesar de la vigilancia, las restricciones y la destrucción de apiarios afectados, el parásito se ha establecido en parte de Calabria, ha reaparecido en Sicilia y ha conseguido llegar hasta el Lacio mediante un movimiento ilegal.

Para Canarias, la conclusión es inequívoca: la mejor herramienta contra Aethina tumida no es combatirlo después de su llegada, sino impedir que viaje hasta las islas. La protección de la abeja negra canaria, de la apicultura y de la biodiversidad del archipiélago exige controlar rigurosamente toda entrada de abejas, reinas, enjambres y material apícola, con independencia de que se presenten como Buckfast, ligústicas o bajo cualquier otra denominación comercial.

Para ampliar.
Cheng, L.-F., Xiao, Y.-L., Zhang, C., Zhang, J.-K., Li, Y.-X., Xie, T.-Y., & Zhao, Q. (2026). Predicting the Potential Global Distribution of the Invasive Species Aethina tumida Murray, 1867, and Its Natural Enemy Steinernema carpocapsae (Weiser, 1955). Insects, 17(6), 541. https://doi.org/10.3390/insects17060541

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